Por: José Francisco Hernández Santo Domingo, República Dominicana.– La apatía que tradicionalmente se atribuye a los jóvenes frente a la política podría estar dando paso a una actitud mucho más crítica: no es que el segmento joven no tenga interés en los asuntos públicos, sino que una parte importante siente que la política tradicional no está hablando su mismo lenguaje ni respondiendo a sus principales preocupaciones. En ciudades como Puerto Plata, Santiago y Santo Domingo se repite una percepción entre los jóvenes: “prometen y no cumplen”. El reclamo apunta a una generación que demanda resultados concretos, oportunidades y mayor transparencia en la gestión pública.Empleo digno, una prioridad.Entre las principales preocupaciones figura el acceso a un empleo digno y formal, con seguridad social y posibilidades reales de crecimiento profesional. La expectativa, según el planteamiento recogido, no es depender de los llamados “botellas” o empleos políticos, sino encontrar oportunidades laborales que permitan a los jóvenes desarrollarse y construir un proyecto de vida. También existe una preocupación por la utilidad de la formación académica. La demanda es que estudiar represente una verdadera oportunidad para insertarse en el mercado laboral dominicano. Educación que prepare para el futuro El acceso a becas continúa siendo importante, pero acompañado de una oferta educativa conectada con las necesidades actuales. Carreras técnicas, aprendizaje de idiomas, tecnología y herramientas para emprender aparecen entre las áreas que despiertan mayor interés. La visión es que la educación sirva para generar oportunidades dentro del país y no sea vista únicamente como una vía para emigrar. Transparencia y acceso a la información Otro de los reclamos centrales es la transparencia real.Los jóvenes demandan menos discursos y mayor acceso a información verificable sobre la administración de los recursos públicos. Contratos, presupuestos, inversiones y datos oficiales deberían estar disponibles en línea y ser de fácil consulta. La exigencia podría resumirse en una frase: “Súbelo y que la gente lo vea”.La política también cambió de escenario. El debate político, además, se ha trasladado con fuerza a las plataformas digitales. Las caravanas y actividades tradicionales continúan formando parte de las campañas, pero ahora compiten por la atención de los electores jóvenes con transmisiones en vivo, videos cortos, reels, TikTok y comunicación directa mediante mensajes privados. Los partidos políticos han comenzado a incorporar influencers y creadores de contenido a sus estrategias de comunicación. Sin embargo, el impacto de estas nuevas herramientas tiene límites: el joven dominicano puede identificar rápidamente cuando una campaña presenta un mensaje artificial, exagerado o desconectado de la realidad. El llamado marketing político ya no garantiza por sí solo la conquista del voto. ¿Y si los jóvenes deciden no votar?La abstención también representa un desafío. Si una parte significativa de la población decide permanecer al margen de las elecciones, otros sectores terminan tomando decisiones que afectan a toda la sociedad. De ahí la importancia de que los jóvenes participen activamente en los procesos democráticos y evalúen las propuestas antes de decidir. De cara a las elecciones de 2028, el desafío para los partidos y candidatos no parece limitarse a movilizar electores, sino a recuperar la confianza de una generación que exige resultados, coherencia y propuestas concretas. El mensaje es claro: el voto joven no se compra; se conquista con propuestas claras, oportunidades reales, transparencia y coherencia entre lo que se promete y lo que finalmente se cumple. El autor es dirgente político, exregidor del municipio de Santiago y excandidato vicepresidencial del PLD Navegación de entradas Crece preocupación por niños que podrían quedar fuera de las aulas al iniciar el año escolar