Por José Armando Toribio Santiago de los Caballeros-Al inicio del año escolar que se aproxima vuelve a recrudecerse una situación que genera preocupación en muchas familias dominicanas, la falta de cupos para que los niños puedan ingresar a las aulas, un problema que se agrava por la cantidad de planteles educativos que todavía hacen falta en distintas comunidades del país Hemos podido percatarnos en las provincias de la región Norte, que es la zona que nos corresponde cubrir, de la gran cantidad de planteles educativos que permanecen pendientes de construcción, en algunos casos hasta en un 80 por ciento, muchos de estos proyectos vienen desde los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana y todavía continúan sin ser concluidos. Esta realidad está provocando un déficit importante de cupos, dejando a una gran cantidad de niños sin la posibilidad de ser inscritos para recibir docencia desde el inicio del nuevo año escolar, una situación que golpea directamente a las familias que cada año esperan con esperanza poder garantizar la educación de sus hijos. A esto se suma, según las preocupaciones planteadas por sectores de la sociedad, la presencia de una gran cantidad de niños extranjeros ocupando espacios en las aulas, situación que ha generado el temor de que niños dominicanos puedan quedar desplazados o incluso sin recibir docencia durante este año escolar. No es posible que esto ocurra en República Dominicana, porque entendemos que debe existir una prioridad para los niños dominicanos y posteriormente, cuando existan cupos disponibles, brindar oportunidades a los estudiantes extranjeros, especialmente ante una realidad donde la cantidad de aulas no resulta suficiente para atender la demanda existente. El planteamiento no es impedirle la educación a nadie, porque el pan de la enseñanza no debe bloquearse ni negársele a ningún niño, pero sí debe establecerse un criterio claro y equilibrado, que garantice que los dominicanos tengan prioridad en el acceso a las aulas y que luego puedan ser incorporados los estudiantes extranjeros, de acuerdo con la disponibilidad de cupos. Esta situación también puede tener consecuencias sociales muy serias, porque un niño que permanece en los barrios sin estudiar, sin oportunidades y sin una ocupación adecuada queda mucho más expuesto a los riesgos que existen en nuestras comunidades, por eso dejar a un menor fuera de las aulas no solamente significa negarle educación, también puede colocarlo frente a caminos que ningún padre quisiera para sus hijos. Esperamos que las autoridades pongan cartas serias sobre este asunto y busquen soluciones urgentes para que todos los niños puedan recibir el pan de la enseñanza, pero garantizando que el niño dominicano no quede fuera de las aulas, porque educar es prevenir, es abrir oportunidades y es evitar que nuestros jóvenes sean empujados hacia la delincuencia por la falta de espacios en las escuelas. Navegación de entradas Una siembra comenzó en Santiago