Por Ana Bertha Pérez,
Periodista Máster y especialista en comunicación estratégica.

«La ley que vamos a construir no va a retratar el sistema que ya tenemos: va a hacer posible el que vamos a necesitar. Con esta contundente afirmación, el presidente Luis Abinader recibió el informe de la Consulta Nacional para el Futuro de la Educación Dominicana, fijando el rumbo de una transformación que no busca adaptar la escuela al presente, sino diseñarla para la nación que seremos hacia el año 2036.

Para entender la dimensión de este paso, es preciso hacer justicia al camino recorrido. La República Dominicana no parte de cero: en los últimos años se ha levantado una zapata histórica en infraestructura escolar, alimentación, inclusión digital y dignificación docente. Es justamente ese cimiento el que nos coloca hoy en posición de asumir el desafío principal: traducir esa inversión en mejores y más profundos resultados de aprendizaje.

El diagnóstico del Poder Ejecutivo es lúcido. En la era de la inteligencia artificial, la robótica y la Cuarta Revolución Industrial, la escuela dominicana no puede seguir formando para un modelo de sociedad que quedó atrás. El reto planteado exige blindar las competencias fundamentales: lectura, escritura, matemáticas y ciencias, mientras se cultivan el pensamiento crítico, la creatividad y la formación en valores.

Esta visión conecta de forma directa con la meta nacional de duplicar el tamaño de la economía dominicana hacia el 2036. Ese salto cualitativo solo será posible si el talento humano se forma con estándares globales. De ahí la relevancia de una estrategia que articula al MINERD, al MESCYT, al MAP y, de manera crucial, al INFOTEP como eje clave para el desarrollo de competencias laborales, la empleabilidad y la inclusión de jóvenes y adultos.

El documento presentado por la Comisión Ejecutiva (Decreto 309-26) MINERD, el MESCyT, el INFOTEP y el MAP es el fruto del consenso de más de 7,000 ciudadanos, garantizando que la nueva legislación trascienda los períodos de gobierno y se consolide como una verdadera política de Estado.
Como profesionales de la comunicación y el periodismo, nos corresponde acompañar este proceso con rigor: reconocer los avances alcanzados es un acto de justicia; fiscalizar que cada propuesta se transforme en aulas de excelencia es un deber con el futuro del país. El mapa está trazado. El 2036 no es una meta lejana: es una obra de arquitectura nacional que empezó a construirse hoy.

Ramon Bierd

Por Ramon Bierd

Ramón Bierd, periodista, locutor, productor de tv

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