Por Ramón Bierd (Chayanne) En el firmamento de la comunicación dominicana hay nombres que no solo se escuchan, sino que se sienten, que trascienden el tiempo y se convierten en huellas imborrables. Entre esas figuras luminosas se erige Doña Vilma Cepeda, cuya voz, cargada de historia, distinción y maestría, ha sabido conquistar generaciones enteras y elevar la locución a su más alta expresión. La trayectoria de Doña Vilma, constituye un referente invaluable en la historia de la locución dominicana, una carrera forjada con disciplina, talento y una profunda vocación por la palabra bien dicha. A lo largo de los años, su voz ha trascendido generaciones, convirtiéndose en sinónimo de elegancia, credibilidad y excelencia en el ejercicio comunicacional. Dueña de un verbo fluído y armonioso, Doña Vilma Cepeda ha sabido conquistar los micrófonos con una dicción impecable y una presencia que impone respeto y admiración. Su estilo, marcado por la claridad y la sobriedad, ha sido escuela para muchos y ejemplo vivo de lo que significa ejercer la locución con ética, compromiso, pasión y dignidad. Más allá de su indiscutible talento, quienes han tenido el privilegio de conocerla destacan su trato exquisito, su don de gente y su porte distinguido, cualidades que la elevan como una verdadera dama dentro y fuera de los medios de comunicación. Su figura no solo representa una voz, sino también valores, principios y una conducta intachable que honra la profesión. En reconocimiento a esta extraordinaria trayectoria, la Asociación de Locutores de Santiago (ALS) dedicó su semana aniversaria a Doña Vilma Cepeda, rindiéndole un merecido homenaje en vida a quien ha sido pilar y ejemplo para el gremio locutoril. Durante este significativo acto, la entidad también le otorgó un reconocimiento especial por sus valiosos aportes a la comunicación y su legado imborrable en la radio y otros escenarios. Este homenaje no solo celebra su carrera, sino que también reafirma el compromiso de las nuevas generaciones de locutores de seguir el camino de la excelencia que ella ha trazado. La historia de Doña Vilma Cepeda es, sin lugar a dudas, una inspiración permanente, un testimonio de que la grandeza se construye con constancia, integridad y amor por lo que se hace. Hoy, su nombre resuena con fuerza en el corazón del gremio y en la memoria colectiva de un país que reconoce en ella a una auténtica leyenda de la locución nacional. Navegación de entradas Lustrum Bar & Lounge redefine la experiencia nocturna en Santiago con un concepto premium e innovador