Lucy Arraya

“Seguid, repito, y vuestra gloria no será mejor por cierto que la de aquellos que desde el 16 de julio de 1838 vienen trabajando en tan santa empresa bajo el lema venerando de Dios, Patria y Libertad, que son los principios fundamentales de la República Dominicana…”                                  
                                                                  Juan Pablo Duarte

Me permito iniciar con la convicción, importancia y trascendencia que tiene la frase de nuestro patricio Juan Pablo Duarte y Díez, fundador de la República Dominicana, dicha en un contexto muy difícil antes de fraguarse la independencia nacional, pero que tiene vigencia en la sociedad que vivimos hoy; un mundo digitalmente interconectado y cada vez más competitivo, donde la progresiva erosión de los valores y principios éticos-morales se sobreponen al bien común. 

El 15 de julio próximo se conmemoran 150 años de la muerte del Padre Fundador de la República y, el 16 del mismo mes, 188 años de la creación de la sociedad secreta La Trinitaria. Dos fechas significativas para reflexionar sobre los valores y legado, que dieron origen a nuestra identidad nacional, soberanía y proyección internacional. Este proyecto nacionalista llevado a cabo por los Trinitarios, constituye la visión global e ideas para concretizar la proclamación de la independencia que siguió los mismos principios liberales que motivaron la emancipación y autodeterminación de los pueblos de América. El Juramento Trinitario es el documento más emblemático que refleja las sagradas palabras Dios, Patria y Libertad, con las cuales Duarte imprimó un sello religioso al proyecto independentista y, además, un espíritu liberal basado en el liberalismo democrático que conoció en Europa, que propugnaba por la igualdad, la justicia, la honestidad, la participación ciudadana y la responsabilidad pública, elementos que hoy son pilares del desarrollo sostenible y la gobernanza global.

Nuestro Padre de la Patria se identificó también con los masones quienes, inspirados en la ilustración, se expandieron en el siglo XIX por los países hispanoamericanos, incidiendo en los procesos de independencia con las ideas de libertad, igualdad, soberanía popular, el estudio al conocimiento, la tolerancia, la paz y la fraternidad que siguieron algunas insignes figuras en la región (en su gran mayoría liberales) como fueron Benito Juárez, Miguel Hidalgo, José Martí, Francisco Miranda y Simón Bolívar, entre otros. Dichos principios y valores son los mismos que se conciben como vectores en el desarrollo humano de los pueblos en el mundo, destacando que, en la concepción actual de la Libertad, tal como plantea Amartya Sen (premio nobel de Economía 1998), esta se refiere a la búsqueda de la expansión de las libertades del individuo. Es decir, que la persona pueda ser libre de los males y limitaciones sociales, como la pobreza, que impiden el desarrollo de las personas, tal como argumentaba Juan Pablo Duarte en su contexto, según los testimonios de su hermana Rosa Duarte, plasmados en el Diario de Rosa Duarte.

Duarte fue el primer ciudadano en destacar el valor de la transparencia institucional, al rendir cuentas de los $1.000 pesos fuertes que le entregó la Junta Central Gubernativa para cubrir los gastos de su expedición militar hacia la zona sur del territorio nacional. A su regreso presentó un informe detallado donde demostró que solo había gastado $173 pesos, devolviendo al Tesoro Nacional el dinero restante, reflejando con ello también el sentido de la honestidad y responsabilidad, valores fundamentales en los servidores públicos.

El prócer nacional no escatimó esfuerzos en pro de defender la Patria y de que se garantizara la independencia de la República, ya fuera con el enfrentamiento armado o con la pluma.  En dos momentos estelares arriesgó su vida con actitud valiente en la defensa de la soberanía y los intereses nacionales. Su firme voluntad y decisión lo convirtieron en el más alto y digno representante de los ideales patrios.

Enterado de la consumación de la anexión a España, promovida por Pedro Santana en 1861, regresó de su destierro perpetuo desde agosto de 1844 para sumarse a la lucha con el Gobierno Provisorio de la Restauración en 1864, que consideró mejor enviarle en misión diplomática ante las repúblicas suramericanas, en especial a Venezuela y Nueva Granada, con el propósito de conseguir apoyo financiero y logístico para enfrentar el poder militar español (Conde Rubio y Espinal 2014). La gestión diplomática que Duarte llevó a cabo fue ejemplar, como indican los historiadores dominicanos, ya que, a pesar del patético viacrucis del prócer, su irrenunciable vocación de amor patrio y su inquebrantable voluntad de servirla con humildad y sacrificio les permitieron, aun frente a las adversidades, cumplir su misión de forma digna y ejemplar en favor de la causa dominicana, defendiendo la soberanía como principio esencial en las relaciones interestatales.  En ese sentido, su actuación continúa siendo un referente para los jóvenes que deciden seguir el camino de las relaciones internacionales y representar los intereses nacionales en el exterior.

Al concluir estas reflexiones sobre los valores y el legado de Juan Pablo Duarte para la diplomacia y el desarrollo global, resulta oportuno destacar la figura del Patricio y su trayectoria histórica que trasciende la gesta independentista para proyectarse como paradigma de rectitud e integridad moral, visión estratégica y compromiso permanente con el fortalecimiento institucional del Estado.

Evocar la memoria del fundador de la nacionalidad dominicana implica, asimismo, reafirmar la vigencia de los principios que orientaron su existencia: la libertad como fundamento de la convivencia democrática y la entrega desinteresada al bien colectivo, valores que continúan inspirando la construcción de una sociedad más justa, inclusiva, institucionalmente sólida y comprometida con el desarrollo internacional.

Bibliografía
Alfau Durán, V. (Comp.). (2018). Ideario de Duarte (4.ª reimpr.). Tribunal Constitucional de la República Dominicana. http://www.tc.gob.do
Balcacer, Juan Daniel. “Vicisitudes de Juan Pablo Duarte”. Banco Central de la República Dominicana, Santo Domingo, 1999.
Cassá, R. (2016). Antes y después del 27 de Febrero (Vol. 278). Archivo General de la Nación; Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Chez Checo, J. (2014). Duarte y la Religión. Clío, 83(187). Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, República Dominicana.
Rodríguez Demorizi, Emilio (1944). Apuntes de Rosa Duarte. Clío, 62-64. Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, República Dominicana.
Sen, Amartya. (2000). Desarrollo y libertad (E. Rabasco & L. Toharia, Trads.). Editorial Planeta.

Nota: La autora doctora en historia, abogada internacionalista y diplomática.

Ramon Bierd

Por Ramon Bierd

Ramón Bierd, periodista, locutor, productor de tv

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